¿Pena capital solo para hombres? A Laura Luelmo (1992- 21/12/2018) con amor

¿Es pensable la pena capital solo para hombres? ¿Acabará siendo pensable pronto? Ha pasado casi una semana desde que la profesora de 26 años Laura Luelmo fue secuestrada, torturada, violada, asesinada… por un hombre que ya había asesinado a otra, agredido sexualmente a otras y estaba en libertad por haber cumplido su condena legal. “Reinserción”, “legislar en caliente”, “derecho, no venganza” son las pobres letanías con las que han respondido muchos políticos profesionales y los medios. Gran parte del resto de la población, en cambio, está harta y así lo manifiesta. El padre de Bernardo Montoya, el asesino confeso de Laura Luelmo, ha pedido que se haga justicia contra su hijo. ¿Sugiere que lo que se ha hecho hasta ahora no ha sido justicia? Ha añadido que ni la madre ni la familia tienen la culpa, que no han podido hacer más.

Sé que la pena de muerte es un impensable, y es bueno que así sea. La reina María I de Portugal (1734-1816), la primera que la abolió en Europa, lo hizo horrorizada por la ferocidad de las ejecuciones dictadas por su padre contra las familias nobles que participaron en la conspiración de los Távora (1758), ejecuciones que incluyeron a niñas y niños. María de Portugal era una mujer y, por eso, sabía que la competencia simbólica sobre el cuerpo es de la madre, su autora. Actuó desde dentro del patriarcado con uno de los instrumentos que este tenía y ella controlaba: el Derecho.

Me pregunto si hoy, una vez terminado el patriarcado, el tabú que volvió impensable la pena capital se sostiene. ¿Es posible hoy afrontar la contradicción flagrante entre el tabú de la pena de muerte y los continuos asesinatos de mujeres? Ahora podemos decir en voz alta y sin miedo que los asesinos son hombres, siempre hombres, y que esto es significativo, muy significativo. Ya no es invisible su masculinidad, precisamente porque ha terminado el patriarcado, que la encubría, también con sus leyes.

Los delitos están sexuados: aproximadamente el 8% de la población reclusa en España es mujer. Es decir, las cárceles están llenas de hombres: 92 hombres y 8 mujeres de cada 100 delincuentes condenados por ley. El hombre es el delincuente modelo.

El Derecho está sexuado. Como ha mostrado Ilaria Boiano, hasta mediados del siglo XX la violencia masculina contra las mujeres estaba sostenida por el propio Derecho. Todavía hoy sigue, en gran medida, impune, también cuando se cumple la ley. El padre del asesino confeso de Laura Luelmo sigue pidiendo que se haga justicia.

La justicia tiene dos platillos de balanza y una espada. Quitémosle la espada (el falo, constructo cultural del pene) y cabrá en la cabeza la pena capital solo para hombres.

Volver pensable la pena capital solo para hombres ¿serviría para que entre en su cabeza y, más aun, en su sentir, la evidencia de que son hombres los que, sin siquiera dar la vida, la quitan continuamente? ¿Serviría para que tomen conciencia de que las mujeres les damos la vida y…, se la podríamos quitar? El miedo ¿los detendría cuando no los detiene ni el amor ni la ética? Necesitamos un cambio radical de conciencia de lo que es ser hombre hoy. Todos están implicados.

(26/12/2018)